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"¡A mi perro no ha de faltarle de nada!" Los dueños de los perros, además de mucho cariño, a veces invierten demasiado (por supuesto, con buena intención) en su compañero de cuatro patas: los alimentos complementarios, como vitaminas, minerales y oligoelementos, se ofrecen hoy en día en gran variedad también para animales, pero "más" no siempre significa "mejor", e incluso las sustancias vitales, como por ejemplo los minerales, pueden provocar grandes lesiones si se toman en cantidades excesivas.
Sobre todo el calcio y el fósforo se sobredosifican con frecuencia con buena intención, sobre todo a los cachorros, pudiendo provocar lesiones serias.
Información de base:
El esqueleto del perro es el soporte decisivo del cuerpo, y sujeta los músculos del aparato motor. Por tanto, los huesos fuertes benefician mucho a la estructura física y a los movimientos del animal.
Pero además, los huesos desempeñan también una función importante para el mantenimiento del equilibrio del calcio en la sangre y en los tejidos. El 99 % del calcio del cuerpo se encuentra en los huesos. Esta "reserva de calcio", dependiendo de la ingestión del mismo, se rellena a través de la comida o se vacía. De este modo, el nivel de calcio en la sangre, importante para muchas funciones del cuerpo, se mantiene siempre constante.
En caso de que la comida contenga demasiado calcio, se absorberán grandes cantidades a través del intestino y se almacenarán en los huesos. Durante el crecimiento, este exceso puede ser muy perjudicial, ya que se rompe el equilibrio entre la formación de los huesos y su degradación. El hueso ya no puede crecer normalmente ni adaptarse a las continuas condiciones cambiantes del entorno. Un exceso de calcio en la alimentación reduce, además, la absorción del fósforo, el hierro, el cinc y el cobre, pudiendo provocar una carencia de estos minerales.
También el contenido en fósforo de la alimentación desempeña un papel decisivo durante el crecimiento. El exceso de fósforo impide la absorción del calcio. Esto hace que se reduzca el contenido de calcio en la sangre y que se libere calcio de los huesos. Sobre todo los huesos de los cachorros de perros grandes, que crecen muy deprisa, padecen rápido una carencia de calcio debido al elevado contenido de fósforo de la comida. El resultado es una calcificación insuficiente de los huesos en crecimiento, y con ello el riesgo de rotura ósea. Por tanto, la cantidad de fósforo recomendada en la comida debe ser adecuada al contenido de calcio.
Por último, hay que prestar atención a que no se dosifique en exceso la vitamina D, otra hormona reguladora importante del metabolismo del calcio. Un exceso de vitamina D provoca problemas en el crecimiento normal de los huesos, debido a que daña el equilibrio calcio-fósforo.
Dado que todas las comidas para perros tienen una cantidad de calcio suficiente, es un error muy común pensar que la mayoría de las enfermedades del esqueleto de los perros están relacionadas con una aportación insuficiente de calcio o de vitamina D. Es mucho más frecuente que una ingestión excesiva de calcio, o una alimentación exclusivamente a base de carne (la carne contiene más fósforo que calcio) provoque problemas de salud. Por eso, precisamente a los perros que están creciendo, hay que darles una comida que tenga un contenido óptimo de minerales y de vitamina D, adecuado para el crecimiento del perro joven.
Conclusión:
Para el desarrollo del esqueleto del perro que está creciendo, lo ideal es una comida para perros jóvenes como Select Gold Junior, que ofrezca una relación exacta adecuada de calcio, fósforo y vitamina D. En ningún caso hay que alimentarles adicionalmente con minerales ni con vitamina D.